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Mexico

ecesidad de que el pa铆s se centre en los problemas locales, incluida la estabilidad interna y el crecimiento econ贸mico (Sol铆s, p.4, 2000).

Sin embargo, el descubrimiento de grandes reservas de petr贸leo en la d茅cada de 1970 puso a M茅xico a la vanguardia de los productores y exportadores de petr贸leo. M茅xico se convirti贸 r谩pidamente en el mayor proveedor de petr贸leo a los Estados Unidos despu茅s de la crisis energ茅tica de 1973. La gran afluencia de d贸lares ayud贸 a cambiar la percepci贸n de M茅xico de su papel en los asuntos mundiales, al tiempo que aumenta su potencial para convertirse A pesar de ser un importante poder regional. M茅xico mantuvo una pol铆tica petrolera independiente, pero se neg贸 a unirse a la Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo (OPEP) en la d茅cada de 1970, pero particip贸 en la organizaci贸n de los pa铆ses exportadores de petr贸leo de Am茅rica. Sur (OLAPIC) en la d茅cada de 1980 (Palacios, p.54, 2012).

Desde la presidencia de Luis Echeverr铆a (1970-1976), M茅xico ha desarrollado e implementado una pol铆tica exterior independiente y m谩s asertiva. Siguiendo la pol铆tica independiente de los Estados Unidos, el gobierno de Echeverr铆a estableci贸 la posici贸n de M茅xico como l铆der de los pa铆ses en desarrollo, incluso en las discusiones para establecer un nuevo orden en el contexto del llamado di谩logo Norte-Sur. El gobierno de Echeverr铆a boicotear la Asamblea General de la Organizaci贸n de los Estados Americanos (OEA) en 1973 para protestar por el golpe militar en Chile, que derroc贸 al gobierno electo de Salvador Allende y congel贸 las relaciones diplom谩ticas con Chile y Sud谩frica. El gobierno mexicano ha criticado duramente la pol铆tica exterior de los Estados Unidos para reg铆menes militares en todo el Tercer Mundo y es por ello que M茅xico ha desempe帽ado un papel agresivo como l铆der en Am茅rica Latina como parte de un esfuerzo concertado para adoptar una posici贸n unida en las relaciones regionales contra los Estados Unidos (Garc铆a, p.6, 2010). En ese sentido, a lo largo del presente ensayo se pretende analizar la relaci贸n diplom谩tica e hist贸rica que sostienen M茅xico y Jap贸n, la cual se ha ido fortaleciendo conforme han pasado los a帽os.

Antecedentes de las relaciones entre M茅xico y Jap贸n

Los primeros contactos de amistad entre Jap贸n y M茅xico se produjeron con el hundimiento del gale贸n de San Francisco, el cual estaba tripulado por novohispanos en Iwawada. Al hundirse, la tripulaci贸n del Gale贸n recibi贸 ayuda de la gente de esta ciudad japonesa. Como resultado, se salvaron 317 tripulantes de 376 pasajeros de cruceros (Mercado, 2004).

El gobernante japon茅s de la 茅poca, Shogun Tokugawa Ieyasu, orden贸 al ex marinero brit谩nico William Adams que les proporcionar谩 a los nuevos mexicanos un nuevo barco llamado San Buenaventura, con el cual podr铆an regresar a Nueva Espa帽a en un viaje que dur贸 casi un a帽o el 23 de enero de octubre de 1610. Fue as铆 como se. llev贸 a la primera negociaci贸n directa entre un alto funcionario de Nueva Espa帽a y el gobernador de Filipinas en ese momento, Rodrigo de Vivero y Aberruza, con Shogun Tokugawa Ieyasu, entonces gobernante supremo de Jap贸n (M谩laga y Williams, 2010).

En su reuni贸n, intentaron crear un marco para relaciones econ贸micas y pol铆ticas mutuamente beneficiosas. A pesar de este inicio prometedor, el intento de establecer una relaci贸n rentable se frustr贸 porque la corona espa帽ola no quer铆a ratificar el contrato (capitulaciones) negociado entre Rodrigo de Vivero y el Shogun. Los primeros visitantes japoneses llegaron a M茅xico en 1610. ( Sol铆s, 2003).

En 1614, Hasekura Tsunenaga lleg贸 a Acapulco con 60 samurai y 130 comerciantes enviados por la Dama Cat贸lica de Masamune Date, se帽or de la regi贸n de Sendai. Hasekura, que se hab铆a convertido a la religi贸n cat贸lica, ten铆a la tarea de convencer al rey de Espa帽a y al papa de autorizar el env铆o de nuevos frailes franciscanos desde Nueva Espa帽a a Jap贸n, pero su misi贸n fracas贸. En los a帽os que siguieron, los desacuerdos sobre el origen religioso llevaron a la expulsi贸n de todos los espa帽oles y novohispanos del territorio japon茅s y, en 1638, a la decisi贸n del Shogun, se deb铆a evitar contacto con ellos. (Sol铆s y Katada, 2007). Del mismo modo, Jap贸n se aisl贸 de las potencias europeas, a excepci贸n de los Pa铆ses Bajos. Por lo tanto, durante mucho tiempo, Jap贸n y la nueva Espa帽a no quer铆an establecer relaciones diplom谩ticas, ni intercambios directos, ni comunicaci贸n. Sin embargo, esto no significa que todos los contactos se hayan roto (Whalley, p.32, 1998).

Los contactos comerciales y personales han durado siglos en China y Filipinas. Productos japoneses como textiles y artefactos llegaban ocasionalmente a Nueva Espa帽a y eran transportados en gale贸n desde el puerto de Acapulco a Manila, en las Filipinas. Como en otros pa铆ses asi谩ticos, el uso de monedas de plata mexicanas en Jap贸n se extendi贸 por varios siglos (Torres, 2010). En 1732, se public贸 un libro sobre el idioma japon茅s en la Ciudad de M茅xico. Estudios recientes tambi茅n muestran que algunos japoneses que viajaron con Rodrigo de Vivero y Hasekura permanecieron en Nueva Espa帽a. Probablemente otros japoneses convertidos al catolicismo con nombres cristianos llegaron a Nueva Espa帽a a trav茅s de Filipinas durante el largo per铆odo de aislamiento de Jap贸n. Los contactos oficiales se reanudar谩n hasta el siglo XIX despu茅s de la restauraci贸n de Meiji en Jap贸n y la independencia de M茅xico (Lajous, p.98, 2012).

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Por lo tanto, las relaciones siempre han sido buenas, con solo dos episodios malos en m谩s de 400 a帽os: San Felipe de Jes煤s y la Segunda Guerra Mundial. El primer contacto real fue el misionero cat贸lico mexicano Felipe de Jes煤s, martirizado en Jap贸n junto con su equipo en 1597. M谩s tarde, Espa帽a (en realidad, Nueva Espa帽a) fue la segunda naci贸n europea en otorgar el reconocimiento oficial a Jap贸n y una embajada en 1613. Aunque la relaci贸n era nominalmente con Espa帽a, el embajador de Jap贸n solo se reuni贸 con el Virrey y vivi贸 en la Ciudad de M茅xico (Cort茅s, p.5, 1980). Las relaciones fueron cordiales y los embajadores finalmente se casaron con los lugare帽os, lo que fue un esc谩ndalo cuando esto se hizo conocido en Jap贸n. Jap贸n finalmente se retir贸 de Europa por muchas otras razones no relacionadas con M茅xico (Peddie, p.98, 2006).

Posteriormente, el M茅xico independiente restableci贸 las relaciones despu茅s de la restauraci贸n Meiji. El contacto b谩sico se restableci贸 en 1874 y, poco despu茅s, un tratado de paz fue el primer tratado “igualitario” de Jap贸n con una naci贸n extranjera (Aguayo, p.21, 1991). Debido a la imparcialidad de la relaci贸n a lo largo de la historia seg煤n lo percibido por los japoneses, y en particular el trato “m谩s justo que el resto” que recibi贸 Jap贸n de M茅xico despu茅s de la Segunda Guerra Mundial (donde las fuerzas a茅reas de Jap贸n y M茅xico intercambiaron fuego como enemigos), la embajada de M茅xico en Tokio tiene una posici贸n privilegiada al lado de la residencia oficial del Primer Ministro japon茅s (Okabe, p.87, 2004).

Rodrigo de Vivero estaba con Shogun, recibi贸 con inter茅s las noticias de la decisi贸n de Jap贸n de cesar su pol铆tica de aislamiento. Decidieron publicar el manuscrito. En el cual detall贸 su experiencia en Jap贸n y las negociaciones con el shogun. Este documento probablemente se escribi贸 durante un viaje de regreso a M茅xico o inmediatamente despu茅s de llegar a Acapulco el 27 de octubre de 1610. Tambi茅n mencionaron los lazos comerciales que el pa铆s ten铆a con Asia a trav茅s de la ruta Acapulco- Manila, una conexi贸n que termin贸 en la Guerra de la Independencia (Romero, p.87, 2011).

Sin embargo, durante estos a帽os, Jap贸n entr贸 en un per铆odo de v贸rtice que llev贸 a la restauraci贸n del Emperador Meiji, mientras que M茅xico se enfrent贸 a intervenciones extranjeras y a la guerra civil. En 1874, una comisi贸n de astr贸nomos mexicanos, dirigida por Francisco D铆az Covarrubias, viaj贸 a Jap贸n para observar el paso de Venus Earth a trav茅s del circuito solar y el 9 de diciembre a partir de estas observaciones, determinar las dimensiones reales del sistema solar (Bustelo, p.94, 2004).

El comit茅 present贸 un informe largo y documentado sobre sus observaciones astron贸micas, que fueron mencionadas por sus hom贸logos estadounidenses, franceses y rusos, y produjo un informe impresionante sobre la situaci贸n econ贸mica, pol铆tica y social de Jap贸n. Su 煤ltima recomendaci贸n fue que el gobierno mexicano quer铆a establecer relaciones diplom谩ticas, comunicaciones y comercio directo con Jap贸n. Las negociaciones sobre esto comenzaron en Washington en 1888 por iniciativa del lado mexicano. Al principio, Jap贸n no quer铆a volver a negociar los acuerdos de igualdad firmados entre este y Occidente al final del per铆odo de Tokugawa (Ortega, p.65, 1993).

Despu茅s de fracasar en este intento, el Ministro de Relaciones Exteriores de Jap贸n, Okuma Shigenobu, desarroll贸 su propia doctrina para repensar este arte asim茅trico. Para lograr este objetivo, necesitaba precedentes para facilitar la r谩pida firma de un acuerdo de igualdad, y eso no fue un problema para Jap贸n (Delgado, p.124, 2009). El candidato natural era M茅xico. El ministro Okuma orden贸 a su ministro en Washington, Munemitsu Mutsu, e inmediatamente propuso a su hom贸logo mexicano, Mat铆as Romero dicho acuerdo Este proceso r谩pido y productivo culmin贸 en un acuerdo firmado en Washington el 30 de noviembre de 1888 por los ministros Mat铆as Romero y Monemizu Matsu. Para Jap贸n, fue la primera convenci贸n en reconocer plenamente su autoridad nacional sobre toda su poblaci贸n, as铆 como su capacidad para imponer impuestos a los productos importados de acuerdo con sus intereses comerciales (Garc铆a, p.87, 2010).

Para M茅xico, este fue el primer acuerdo que firm贸 con una naci贸n asi谩tica, lo que ayudar铆a a restablecer los viejos v铆nculos con el continente. Hoy en d铆a, la Embajada de M茅xico se encuentra en las mismas tierras que el gobierno japon茅s decidi贸 permitir en 1898 despu茅s del establecimiento de relaciones diplom谩ticas. El terreno est谩 ubicado en el 谩rea de Nagatacho, en el centro de Tokio. El lugar en donde se encuentra la embajada de M茅xico en Jap贸n coincide con la regi贸n pol铆tica de la capital japonesa (Gracia, p.90, 2009). La Embajada de M茅xico se encuentra cerca del Palacio Imperial y el Palacio Akasaka, que est谩 destinado a albergar a jefes de estado o de gobierno extranjeros que visitan Tokio. El Acuerdo de Amistad, Comercio y Navegaci贸n de 1888 fue la base com煤n para el desarrollo de las relaciones econ贸micas, culturales y pol铆ticas entre los dos pa铆ses. M谩s tarde fue reemplazado por otro tratado firmado en 1924, que actualiz贸 algunos de sus puntos (Gonz谩lez, p.87, 2013)

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Muchos otros tratados sobre diferentes temas fueron firmados por los dos estados durante el siglo XX, cuando los lazos bilaterales se desarrollaron considerablemente. Por lo tanto, una red de contratos y acuerdos que cubren el intercambio cultural y la educaci贸n, la cooperaci贸n t茅cnica, el comercio, los servicios de navegaci贸n a茅rea, la inversi贸n en turismo, as铆 como muchos otros temas espec铆ficos de inter茅s com煤n (loc. cit).

En septiembre de 1951, Jap贸n y los aliados acordaron un acuerdo de paz que pondr铆a fin a la guerra entre Jap贸n y cada una de estas fuerzas. M茅xico firm贸 este contrato el 8 de septiembre de este a帽o, y el Senado de la Rep煤blica lo aprob贸 el 2 de febrero de 1952. Ese mismo d铆a, los gobiernos de los dos pa铆ses emitieron un informe con la intenci贸n de dar fin a la Segunda Guerra Mundial. En septiembre de 1951, Jap贸n y las Fuerzas Aliadas confirman el acuerdo de paz que pondr谩 fin al estado de guerra entre Jap贸n y cada una de las fuerzas enemigas. M茅xico firm贸 un acuerdo de aprobaci贸n el 8 de septiembre de este a帽o y fue ratificado por el Senado de la Rep煤blica el 2 de febrero de 1952 (Guti茅rrez, p.88, 2006).

Ese d铆a, los dos gobiernos emitieron una declaraci贸n en la que decidieron reanudar las relaciones diplom谩ticas y la entrada consular en vigor de la Convenci贸n. Fue entonces que ambos pa铆ses r谩pidamente quisieron comunicar el restablecimiento de las relaciones comerciales y le correspondi贸 a Octavio Paz, entonces segundo secretario del Servicio Exterior mexicano, quien hasta el momento se desempe帽aba como embajador de M茅xico en la India, fue invitado a reabrir la embajada de M茅xico en Jap贸n. El futuro premio nobel de la literatura fue a Tokio en junio de 1952 e inmediatamente instal贸 la embajada preliminar, luego de la demolici贸n del antiguo edificio, el hotel Imperial (Tokoro, p.88, 2006).

En su primera entrevista con Okazaki Katzuo, luego canciller de Jap贸n, Octavio Paz fue claro acerca de la prioridad de los japoneses para restablecer las relaciones entre los dos pa铆ses y fue referido al Ministerio de Relaciones Exteriores. Una de sus m谩s importantes misiones fue estabilizar las empresas l铆deres de M茅xico, incluidas empresas o comerciantes japoneses como Marubeni (1954), Mitsui (1955), ITOCHU (1956), Mitsubishi (1962), Sumitomo (1967), Nissho Iwai Corporation (Sojitz) (1970), Nichimen (1975) y Kanematsu (1981) (Takayanagui, 2000).. Debido a ello, consta que las empresas japonesas de inversi贸n en M茅xico se concentran principalmente en cinco sectores en los que Jap贸n ocupa una posici贸n de liderazgo: 1) la industria automotriz, donde las principales empresas japonesas est谩n activas en plantas de fabricaci贸n en M茅xico, como Nissan, Honda y Toyota; 2) industria de autopartes, estrechamente relacionada con la industria automotriz; 3) La industria el茅ctrica, construcci贸n de centrales el茅ctricas; 4) La industria electr贸nica, como las televisiones y sus componentes; 5) Maquiladoras de la industria exportadora (Gir贸n et al, p.87, 2004).

Adem谩s, principalmente para apoyar las actividades de empresas establecidas en los sectores anteriores, las inversiones japonesas tambi茅n se han centrado en servicios financieros, turismo y transporte. Posteriormente, la crisis de la deuda externa de la d茅cada de 1980 fue otro cap铆tulo que tuvo una influencia decisiva en la relaci贸n entre los dos pa铆ses. En 1987, Jap贸n era el segundo mayor acreedor internacional en M茅xico, con pr茅stamos de 29 bancos en el pa铆s, que ascend铆an a -16 118 millones de d贸lares, o el 15% de la deuda externa total del pa铆s en ese momento (Palma y Cintra, p.66, 2011).

En 1989, el gobierno mexicano emprendi贸 una tercera renegociaci贸n de la deuda externa ocho a帽os con los gobiernos de los bancos acreedo. Durante la cena en un restaurante en Tokio, 茅l personalmente recibi贸 un cheque sobre el 2050 MDD, que es m谩s alto que el proporcionado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. M茅xico pudo completar las garant铆as necesarias y fue el primer pa铆s en utilizar el programa Brady. A cambio de la deuda anterior, recibe obligaciones con una reducci贸n de capital e intereses a 30 a帽os, canjeables solo al vencimiento, garantizada por la compra de bonos. El Banco de M茅xico estima que los ahorros logrados por esta acci贸n con las instituciones financieras privadas en 7.2 MDD en marzo de 1990. Esto le permiti贸 al pa铆s mantener una situaci贸n compleja, obtener acceso a nuevos recursos y mejorar las finanzas p煤blicas directamente, as铆 como mejorar la balanza de pagos y la reanudaci贸n del crecimiento econ贸mico (Protsenko, p.88, 2013).

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Relaciones econ贸micas

En 1999, Jap贸n cre贸 un Comit茅 para relaciones econ贸micas m谩s estrechas entre Jap贸n y M茅xico dentro de la Organizaci贸n de Comercio Exterior de Jap贸n. Este organismo public贸 un informe en 2000 que concluye que un acuerdo de libre comercio ser铆a un medio eficaz para fortalecer los lazos econ贸micos entre los dos pa铆ses. El 5 de junio de 2001, el Presidente de M茅xico y el Primer Ministro de Jap贸n establecieron una comisi贸n bilateral compuesta por acad茅micos y miembros de los sectores p煤blico y privado. Dicho grupo se llam贸 el Grupo de Estudio Conjunto Jap贸n-M茅xico sobre el Fortalecimiento de las Relaciones Econ贸micas Bilaterales para explorar y estudiar medidas para consolidar las relaciones comerciales y de inversi贸n entre Jap贸n y M茅xico y analizar la conveniencia de un acuerdo de libre comercio (TLC) entre los dos pa铆ses (Bueno et al, 1996).

Las reuniones se llevaron a cabo en siete ocasiones. El 25 de julio de 2002, el Grupo de estudio conjunto public贸 su informe final, que contiene un conjunto completo de conclusiones y recomendaciones sobre la liberalizaci贸n del comercio de bienes y servicios, la contrataci贸n p煤blica y la inversi贸n. Posteriormente, los gobiernos de Jap贸n y M茅xico decidieron iniciar negociaciones para concluir un acuerdo bilateral, incluidos los elementos de un acuerdo de libre comercio, para fortalecer sus relaciones econ贸micas bilaterales y revitalizar sus econom铆as. El Acuerdo M茅xico-Jap贸n para el Fortalecimiento de la Asociaci贸n Econ贸mica se firm贸 el 17 de septiembre de 2004 (Chinen et al, 2000).

Acuerdo M茅xico Jap贸n para el fortalecimiento de las relaciones econ贸micas (EPA)

Los prop贸sitos del Acuerdo son promover una liberalizaci贸n del comercio y las inversiones, as铆 como un flujo m谩s libre de personas con fines comerciales entre Jap贸n y M茅xico. El Acuerdo tambi茅n tiene como objetivo promover una asociaci贸n econ贸mica integral, que incluya la pol铆tica de competencia, la mejora del entorno empresarial y la cooperaci贸n bilateral en campos como la educaci贸n y formaci贸n profesional y el apoyo a las peque帽as y medianas empresas. El Acuerdo contribuye a aprovechar al m谩ximo la complementariedad econ贸mica entre Jap贸n y M茅xico y, por lo tanto, a fortalecer las relaciones econ贸micas bilaterales (Arteaga, 2003).

A trav茅s de la conclusi贸n del Acuerdo, Jap贸n obtuvo un mayor acceso al mercado mexicano, que est谩 creciendo din谩micamente, con una poblaci贸n de aproximadamente 120 millones y una escala econ贸mica ubicada en la d茅cima posici贸n en el mundo (equivalente a la escala econ贸mica combinada de diez Pa铆ses de la ASEAN). El Acuerdo permiti贸 a Jap贸n la entrada en los mercados de Am茅rica del Norte y del Sur a trav茅s de M茅xico (M茅xico ya ha celebrado acuerdos de libre comercio con 42 pa铆ses, incluidos los Estados Unidos (EE. UU.), Canad谩, 25 pa铆ses de la Uni贸n Europea (UE) y otros pa铆ses de Am茅rica Latina (Sol铆s, 2000).

Puntos principales del Acuerdo

Tabla 1 鈥淥bjetivos del Acuerdo comercial entre M茅xico y Jap贸n鈥 Fuente: elaboraci贸n propia con informaci贸n de Palacios (2012)

Comercio de bienes

En cuanto al comercio entre los dos pa铆ses, los aranceles aduaneros se eliminar谩n o reducir谩n de manera integral, incluidos los productos agr铆colas e industriales.

Inversi贸n

Con algunas excepciones, ambos pa铆ses se comprometieron a brindar trato nacional y trato de naci贸n m谩s favorecida. Se deben prohibir los requisitos de rendimiento, como los requisitos para el contenido local como condici贸n para la inversi贸n.

Comercio transfronterizo de servicios

Con algunas excepciones, ambos pa铆ses se comprometieron a proporcionar el trato nacional y el trato de la naci贸n m谩s favorecida.

Contrataci贸n p煤blica

Para la contrataci贸n de servicios y bienes por parte de organizaciones gubernamentales o empresas relacionadas con el gobierno, ambos pa铆ses se comprometen a brindar un trato nacional.

Pol铆tica de competencia

Ambos pa铆ses cooperar谩n en las 谩reas de regulaci贸n para actividades anticompetitivas.

Mejora del ambiente de negocios

Se estableci贸 un Comit茅 para la Mejora del Ambiente de Negocios, que permita la participaci贸n de representantes del sector privado de ambos pa铆ses.

Cooperaci贸n bilateral

Ambos pa铆ses cooperar谩n en nueve 谩reas: promoci贸n de comercio e inversi贸n, industrias de apoyo, peque帽as y medianas empresas, ciencia y tecnolog铆a, educaci贸n y capacitaci贸n t茅cnica y profesional, propiedad intelectual, agricultura, turismo y el medio ambiente.

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